ISBN:
978842613105-8
14,5 x 21,5 cm
Rústica
Fecha de publicación:
28/11/1998
Edición: 2
232 páginas
Idiomas disponibles:
Castellano

Memorias de alta mar

Traducido por Fabio Hernández
15,00
14,42 sin iva

Éric Tabarly fue siempre un hombre ejemplar y de coraje. Ahora, tras desaparecer el 14 de junio de 1998 durante una travesía a bordo del Pen Duik en aguas del sudoeste del país de Gales, se ha convertido en una auténtica leyenda para todos los aficionados a la mar.
Marino profesional, dedicó toda su vida al deporte de la vela, e intervino muy directamente en el diseño de sus propios barcos.
Empezó a ser conocido fuera de su país natal, Francia, a raíz de su victoria en la segunda regata transatlántica en solitario. Poco antes de desaparecer publica Memorias de alta mar, el relato de cincuenta años de dedicación y experiencia.
Estas memorias no constituyen un relato más sobre la competición en alta mar, las maniobras de a bordo, la embestida de las olas, las vicisitudes de mástiles y velas… Por primera vez, Tabarly, un hombre reservado, silencioso y taciturno por momentos, rompe su discreción habitual y decide hablar.
Habla de su vida, de su infancia, de sus años de aprendizaje. Explica sus experiencias en la Escuela Naval francesa, en Marruecos, en Indochina. Y sobre todo manifiesta su pasión, única y absoluta, por un barco, el Pen Duik, para siempre ligado a su trayectoria personal.
Inventor genial e infatigable, Tabarly le dio varios sucesores a su velero: el Pen Duik II, con el cual obtuvo su primera gran victoria en 1964; el Pen Duik III, de casco de aluminio, el Pen Duik IV, el primer trimarán de competición, el Pen Duik V, el primero con lastre, y el Pen Duik VI, un extraordinario ketch de veintidós metros de eslora, construido para dar la vuelta al mundo, y con el cual ganó su segunda Transat en solitario en 1976.
En estas páginas van apareciendo jóvenes navegantes por aquel entonces desconocidos, que se formaron con él y que más tarde se harían también famosos: Colas, Coste, Lamazou, Poupon, Kersauson.
Pero vuelve siempre a su viejo Pen Duik, milagrosamente conservado y centenario en 1998.
Lo que Tabarly no sabía es que el año 1998 sería también el año de su desaparición en alta mar, y que su último libro serían sus últimas memorias, su testimonio definitivo a bordo de sus veleros, sus compañeros de vida.

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