No es necesario rugir para que te escuchen

Recientemente el libro Cómo ser un león de Ed Vere ha ganado el premio Oscar’s Book Prize, galardón que se otorga anualmente al mejor libro para niños menores de 5 años.

En  Cómo ser un león conocemos a Leonard, un león que piensa por sí mismo. Grande y fuerte, pero con un lado amable; un poeta y un soñador. Un día conoce a Petra, quien le ayuda con un poema en el que está trabado. Tienen muchas cosas en común y se convierten en buenos amigos.

 

 

El problema es que Petra es una pata. Y el resto de leones piensan que los patos están para comérselos, no para ser amigos.

¿Qué harán Leonard y Petra?
¿Debería Leonard cambiar para encajar?
¿Debería zamparse a Petra?

En motivo del reciente galardón, Ed Vere ha concedido una entrevista en la que cuenta que en un mundo ruidoso que nunca se detiene es importante escuchar con atención las voces tranquilas y reflexivas:

 

 
Imágenes extraídas del Instagram oficial de @ed_vere

 

Escribí Cómo ser un león porque quería decirles a los niños que hay muchas maneras de ser uno mismo. No tengas miedo de mostrarlo. Tanto si eres introvertido, amable o soñador, todas las maneras de ser son válidas.

 

 “Solo seremos felices si somos capaces de ser quienes realmente somos”.

 

Quería mostrarles cómo resistir a la presión: defiende ser como tú quieras ser. Piensa por ti mismo –no aceptes la opinión de los demás solo porque sea más fácil encajar. Solo seremos felices si somos capaces de ser quienes realmente somos. Eso vale tanto para los niños como para los adultos.

 

 

La presión por adaptarse empieza pronto. Socializar es vital, pero la presión de los compañeros de escuela deja huella y nos sugiere que para encajar tienes que adaptarte a otra manera de ser, que no es bueno ser de una determinada manera o que te gusten ciertas cosas.

 

 “Deberíamos empoderar a los niños con voces más tranquilas, tienen mucho que decir”.

 

 

Las voces discretas y tranquilas se pierden entre las voces altas, cosa que no deberíamos permitir. Normalmente son esas voces las que piensan. El pensamiento creativo requiere tiempo para pensar, y justamente “soñar despierto” forma parte de eso. Deberíamos empoderar a los niños con voces más tranquilas, tienen mucho que decir.

La idea de Cómo ser un león surgió en plena campaña de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Una voz beligerante y acosadora estaba recibiendo toda la atención, dando un ejemplo desastroso. No puedo evitar pensar que esa voz se filtrará inevitablemente entre los niños y que, posiblemente, con el tiempo aprendan a ser como ella.

Espero haber escrito un libro que contrarreste esta voz, y la intolerancia que conlleva, y que muestre la importancia de la bondad y la empatía. Creo que ha llegado la hora de dar a conocer el poder de esas voces más tranquilas y reflexivas.

Cómo ser un león es un libro sobre pensar por uno mismo y tener el coraje de hacerse valer: porque, si no vivimos la vida siendo nosotros mismos, nunca seremos del todo felices.

 

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