Entrevista con los autores de «Ser un chico»
Agradecemos a Les Éditions du Ricochet que nos hayan cedido la entrevista. Podéis leer más sobre el libro aquí.
Buenos días a los dos, ¿podríais presentaros en pocas palabras?
Karim: Me llamo Karim y tengo 42 años. Nací en Oise, en Creil, de padres algerianos. Estudié periodismo en París y me dedico a realizar reportajes. También hace unos cuatro años que escribo libros.
Mikankey: Soy una amante incondicional de los gatos, de la literatura medieval, del bricolaje y de la cocina, no obstante, ¡hace unos cinco años que decidí dedicarme a la ilustración! A través del arte y los dibujos me encanta abordar temas como la pedagogía de las relaciones sociales, la historia del género y la sociología.

© 2024, Geoffrey Gomez / © jeanjean
Hasta ahora, ¿cuál ha sido el proyecto que habéis realizado del que estáis más orgulloso/as?
Karim: Muy fácil, han sido mis hijos. Ellos me dan la fuerza y las ganas de llegar cada vez más lejos para que estén orgullosos de mí. Educarlos, ayudarlos, acompañarlos, estar allí para ellos… Es lo más importante de mi vida.
Mikankey: Poder vivir gracias a mi pluma y mi pincel (¡mi lápiz digital, en realidad, pero la imagen del pincel es más poética!) y de proyectos en los que creo, de los que estoy orgullosa y que están en sinergia con mis valores. Poder satisfacer mi curiosidad y creatividad, es realmente lo que me anima cada día.
¿Qué es lo que os gusta más del proceso de escribir o dibujar?
Mikankey: Lo que más me gusta de trabajar con cómics es que nunca se abandona ninguno de los dos aspectos. El texto y el dibujo trabajan juntos para explicar una historia y transmitir emociones. Es la combinación perfecte de dos intereses que me han inspirado siempre: las palabras y las imágenes.
Karim: Escribir, escribir y escribir más… Imaginar, pensar en la mejor historia. Esto es lo que más me gusta de mi trabajo. Siempre he tenido una gran imaginación. Desde que era pequeño, me ha encantado imaginar distintas situaciones de personajes que se salen de la norma. La escritura me brinda un momento de paz y me estimula intelectualmente. ¡Es el ejercicio perfecto!

¿Tenéis algún ritual relacionado con el trabajo?
Karim: No, no tengo ningún ritual, prefiero dejarme llevar. Mi imaginación divaga, pienso en 20.000 cosas distintas a la vez… Necesito desarrollar la historia en mi cerebro para tomar notas, y después de unos días ya puedo lanzarme a escribirla.
Mikankey: Soy bastante espontánea cuando se trata de trabajar. Primero necesito una larga fase de reflexión lejos del papel (me gusta mantener la apariencia que trabajo en papel, ¡pero lo hago todo en la tableta digital!). Pero cuando empiezo, no puedo parar hasta que termine lo que estoy haciendo.
¿Nos podríais hablar un poco más de Ser un chico?
Karim: Este proyecto se me ocurrió cuando menos me lo esperaba. Fue la continuación de otro libro que había escrito. Mi editora, Natalie, me presentó otra obra que quería publicar con la misma temática, pero para adolescentes, y Ser un chico nació de forma natural.
Karim, esta es una temática que es especialmente importante para ti. ¿Nos puedes hablar un poco más de esta?
Karim: Estoy lejos de ser un hombre perfecto, pero me cuestiono. La verdad es que es una temática que me interpela y me obsesiona. El lugar de los hombres, sus roles y errores,… Me encantaría que nosotros, los hombres, tomásemos más consciencia para poder realizar cambios reales.
Mikankey, ¿cuáles fueron los motivos que te llevaron a involucrarte en este proyecto?
Mikankey: desde que llegué a París por mis estudios, la lucha feminista ha sido muy importante para mí. Cuando llegué a la capital, me vi confrontada con el peso de qué significa ser una mujer hoy en día. Mi activismo empezó suave, pero se volvió ruidoso cuando empecé a ilustrar y, gracias a estas imágenes, a compartir reflexiones feministas.
Después de siete años de dirigirme a un público sobre todo femenino, la conclusión es clara: para poner final a la misoginia, nos hace falta, inevitablemente, deconstruir la masculinidad y hacerlo cuanto antes mejor con los chicos jóvenes.
La adolescencia es un momento crucial para todos los jóvenes, y para nuestras editoras, Karim y yo, era importante proponer una obra que fuera capaz de plantear y responder las preguntas que se hacen aquellos que se están convirtiendo en adultos.
¿Cómo se ha desarrollado este año creativamente tan intenso?
Karim: ¡Ha sido claramente un esfuerzo! He tenido que crear un plan de batalla. La parte de la escritura del guion salió muy bien, pero la parte documental me dio un poco más de problemas, ya que teníamos unas expectativas muy altas.
Mikankey: Estábamos muy de acuerdo con la historia que queríamos explicar y el tono con el que queríamos hacerlo. Karim me dio muchísima confianza a la hora de ilustrar y dar forma a su historia.
Karim, tu ya habías escrito sobre este tema, pero para adultos. ¿Cómo has adaptado la obra para un público adolescente?
Karim: ¡No tiene nada que ver! Tengo un estilo bastante directo, incluso brusco y vulgar a veces, y me sirvo mucho del sarcasmo. ¡Escribir para jóvenes lo cambia todo! No puedo utilizar el mismo vocabulario ni las mismas palabras. No han pasado por las mismas vivencias y todavía están en fase de aprendizaje. ¡Pero ha sido muy interesante!
Ser un chico tiene una estructura doble: una primera parte de ficción, en formato cómic, y una segunda parte más documentada para explorar a fondo los conceptos tratados. ¿Cómo habéis navegado entre estas dos partes?
Mikankey: La ficción es muy buen medio para explorar temas importantes e íntimos. Permite a los lectores identificarse más rápidamente con los personajes. Para la segunda parte, hemos enfatizado el humor para hacerla más amena y lúdica. Estas páginas, por otra parte, me han resultado más fáciles de hacer, porque estoy acostumbrada a ilustrar textos pedagógicos. La ficción era todavía nueva para mí.
Karim: ¡Escribir el guion ha sido un juego! La parte documental ha sido bastante diferente. Requería ser más serio, preciso y objetivo. Lo he encontrado un ejercicio un poco más difícil.
Mikankey, transmites muy bien las cosas. Las expresiones de las caras y las actitudes de los personajes representan a la perfección los comportamientos adolescentes. ¿Cuáles son tus inspiraciones?
Mikankey: Me paso mucho tiempo observando las cosas que me rodean y la gente. Me gustan mucho los mangas y miro mucho anime. El manga, notablemente, ha aportado una bocanada de aire fresco al cómic franco-belga: las emociones se encarnan, pero sobre todo se exageran. Los adolescentes están familiarizados con este estilo gráfico, y para nosotros ha sido muy importante adaptarnos a un estilo que les guste para que así quieran leer Ser un chico.

Habéis tratado una gran diversidad de temas. ¿Ha habido alguno que fuera especialmente difícil de plasmar en palabras o imágenes?
Mikankey: El tema del acoso escolar ha sido el más difícil de poner en imágenes. Yo misma sufrí acoso en el instituto, y quería ser realista a la hora de ilustrar la complejidad de la ley del silencio que se impone entre quienes sufren acoso escolar. En este capítulo, la mirada es esencial, tanto para los agresores como las víctimas.
Karim: Sinceramente, ninguno. No me he sentido incómodo ni bloqueado en la escritura del guion. ¡Lo tenía bastante claro!
¿Cuál es vuestro personaje favorito y por qué?
Karim: Masato es mi personaje favorito. Con él abordé el tema de las emociones en los hombres. La obra empieza con esto y creo que está genial. También me encantó escribir el segundo capítulo, el de Yuri. Esta parte es dulce y conmovedora. ¡Me ha gustado mucho!
Mikankey: Me encantan todos los personajes, pero me siento más unida a Masato, que tiene muchos problemas para identificar y comunicar sus emociones. Es cuando realmente no puede más que explota. También admiro mucho a Lily, quien aun siendo muy joven consigue poner límites a sus relaciones sociales.